¿Sabes que Madrid tiene Denominación de Origen propia para sus vinos y es la única capital del mundo que da nombre a una? Ahora también tiene una ruta del vino para conocer todos sus secretos.

 

Es una idea que empezó a tomar forma en 2008 y en la actualidad es un proyecto consolidado. El cultivo de la vid en lo que actualmente conocemos como Madrid se remonta a tiempos de la conquista romana. Los primeros documentos escritos que lo confirman proceden del Siglo XII. Ahora, sus tres subzonas, nos muestran un territorio próspero y con características muy diferentes. Tres suelos distintos en una misma región que otorgan a sus vinos personalidades diversas.

1. Arganda del Rey

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Señorío de Val Azul

Situada en el sudeste de la región, es la subzona más grande de las tres que conforman la Denominación de Origen Vinos de Madrid. Aquí podemos encontrar once bellas localidades dentro de las rutas, entre las cuales encontramos Chinchón, cuyo casco urbano fue declarado Conjunto Histórico Artístico y Aranjuez, ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad. Sus suelos tienen una textura entre franca y franca-arcillosa con carbonatos y phs alcalinos que dan lugar a vinos armoniosos y con carácter.

2. Navalcarnero

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Plaza de Segovia

La subzona de Navalcarnero se encuentran en el centro-sur de la Comunidad de Madrid. Con una larga tradición vitivinícola, la localidad de la Villa Real de Navalcarnero se ha ganado su lugar dentro de las rutas del vino. Es una localidad que vive por y para el vino, y así se muestra en sus calles, museos y rincones. A través del Museo del Vino y el Centro de Interpretación se puede conocer en primera persona su historia y tradiciones, y cómo elaboran sus vinos. Sus suelos franco-arenosos de carácter ácido dan lugar a magníficas garnachas.

3. San Martín de Valdeiglesias

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Vendimia

Es la subzona más próxima al Sistema Central, con suelos arenosos y ácidos, con cualidades graníticas, que marcan la singularidad de sus vinos y los hacen distintos a las otras subzonas. Cuatro pequeñas y bellas localidades se encuentran dentro de esta ruta, que ya los visigodos usaron para la plantación de viñedo. Aquí, Cenicientos nos espera bajo la incógnita del origen de su nombre, Pelayos de la Presa quiere ser descubierto, San Martín de Valdeiglesias nos abre las puerta del Castillo de la Coracera, y Villa del Prado está lista para compartir los mejores alimentos de su huerta.

 

Fuente fotos: Madrid Rutas del Vino



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