portada-huella-de-carbono-fb02Cada día estamos más concienciados con el respeto por el Medio Ambiente y sabemos que el Cambio Climático es uno de los mayores problemas ambientales, sociales y económicos de nuestro tiempo. El sector vitivinícola ha despertado, y se está poniendo al día para reducir sus emisiones contaminantes y mejorar procesos.

 

El Protocolo de Kioto, es un reglamento de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y un acuerdo internacional, que tiene por objetivo reducir las emisiones de los gases de efecto invernadero. Ha servido para crear conciencia y el compromiso firme, por parte de los países industrializados, de reducir sus emisiones contaminantes de forma progresiva.

¿Cuáles son los gases de efecto invernadero?

Los llamados “gases de efecto invernaderoque liberamos a la atmósfera, son fundamentalmente seis, y tienen un origen biológico e industrial: dióxido de carbono, óxido nitroso, metano, hidrofluorocarbonos, hexafluoruro de azufre y perfluorocarbonos.

¿Qué es la huella de carbono?

A raíz de todo esto ha surgido una nueva unidad de medida: La huella de carbono. Cuantifica de forma sencilla las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera de origen antropogénico. Mide “nuestro paso por este mundo” y nuestras acciones de forma indirecta.

huella-de-carbono-co2

Fuente: chilorg

¿Dónde identificamos el origen de las emisiones?

En el sector vitivinícola, las emisiones pueden tener orígenes muy diversos: propios de la viticultura (tratamientos en suelos, tractores y maquinaria agrícolas, cultivos…), propios de la industria (energéticas, maquinaria de bodega y acciones enológicas) y propios del producto final (debidas a la adquisición de materiales como botellas, corchos o barriles, viajes de negocios, transporte de mercancías…).

¿Cuáles son los retos?

Los retos que se plantea el sector a nivel mundial, son evaluar correctamente el impacto ambiental y mejorar la eficiencia de procesos para minimizar las emisiones. Por suerte, la elaboración de vino no es uno de los productos más contaminantes, presentando un valor medio de huella de carbono del orden de 1,5 kg CO2 por botella de 0,75 litros.

No es una tarea sencilla; es un proceso en el que están involucrados muchos agentes, desde viticultores y bodegueros hasta los propios gobiernos. Ya hay muchos países, en los que es obligatorio indicar en la etiqueta de sus productos la huella de carbono. Es necesario crear cuanto antes un sistema homologado de cálculo de este parámetro, así como una legislación común para su implantación en procesos, y poder mostrar un correcto etiquetado al consumidor final.

alfredo-ruiz-viñedoFuente: Alfredo

Afortunadamente llevan tiempo trabajando en ello. La Organización Internacional de la Viña y del Vino (OIV), organismo que agrupa la casi totalidad de países productores de vino del mundo, desarrolla protocolos de cálculo de las emisiones de gases de efecto invernadero. En España, la Federación Española del Vino, también se ha preocupado por facilitar a las bodegas esta tediosa tarea, y a día de hoy son muchas las que lo hacen correctamente y han obtenido los certificados pertinentes.

Este concepto, no sólo hay que mirarlo desde el punto de vista medio ambiental, a nivel de marketing también es importante. El consumidor cada vez valora más el cuidado del medio ambiente, y penaliza a aquellos sectores y productos que no tienen conciencia medioambiental.

¿Os animáis a seguir la huella de carbono en el  vino? 

 

Foto fuente portada: June Franks



Vinopack Newsletter