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Quién no ha escuchado alguna vez la popular expresión “Que no te la den con queso” y aunque entendamos el significado, nos quedamos con la curiosidad de saber el origen de esta frase tan conocida.

El origen de la expresión «que no te la den con queso» para advertir de un engaño o cuando alguien intenta engañarnos decimos que quiere «dárnosla con queso», proviene del entorno del vino.

Cuando los antiguos bodegueros recibían a la gente que compraban vino para consumo diario o a los compradores de vino al por mayor, les ofrecían una cata de sus caldos para que los probasen antes de comprarlos.

En aquella época se demandaban vinos suaves y agradables para las comidas. Los vinos astringentes no eran bien vistos y los bodegueros para conseguir que todos los vinos fueran valorados como sedosos, ofrecían como acompañamiento un plato de queso para degustar.

También se dice, que como siempre surgía alguna añada de vino menos buena, para que no se percibiera la baja calidad y pudiese ser adquirido, lo servían acompañado de su correspondiente plato de queso.

El papel que jugaba el queso en toda esta historia, se debía a que su sabor y fuerte olor disimulaba la baja calidad del vino. De esta forma el bodeguero en numerosas ocasiones lograba engañar a los compradores, ya que estos adquirían ese género al mismo precio que el de mayor calidad.

Actualmente sabemos, que la sensación astringente es debida a la sequedad que se produce en la boca por la combinación de la mucina, proteína de la saliva, y los taninos. Qué sucede cuándo comemos queso, que la caseína (la proteína de la leche) se combina con los taninos y suaviza el sabor del vino, ya que en la boca tendremos siempre saliva.

Para la próxima ocasión, además de recordar la curiosa picaresca, entenderás el porqué de la exquisitez del maridaje vino con queso, sin duda una de los mejores.

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